jueves, 27 de mayo de 2010

Del videojuego al cine

EL PRINCIPE DE PERSIA,
LAS ARENAS DEL TIEMPO

Jake Gyllenhaal, Gemma Arterton

En el 1989, con mi primer Mac (que me duró poquísimo como el resto de ordenatas de esa plataforma), descubrí un videojuego ahora primitivo llamado El príncipe de Persia. En menos de una hora teníamos que rescatar a una princesa en las garras de un malvado llamado Jaffar. Lo conseguí hacer en 20 minutos, todo un record.
Su autor era Jordan Mechner quien se apuntó un espléndido éxito. El videojuego tuvo una continuación en 1994, Príncipe de Persia 2: La Sombra y la Llama. Tardé mucho en jugarlo porque no cabía en mi ordenador y cuando adquirí el siguiente ya estaba algo anticuado.
Las siguientes entregas eran en 3D. Cambiaron de desarrollador porque Bronderbunt desapareció pero la tercera entrega fue todo un fiasco. Prince of Persia 3D (1999) fue de los perores juegos que he visto en mi vida y desmerecían al lado de los Tomb Raider y Oni que arrasaban el mercado.
Afortunadamente Ubisoft adquirió la franquicia y en el 2003 publicó Principe de Persia: las arenas del tiempo en que se basa la actual aventura cinematográfica.
Otras entregas completaron la saga: Prince of Persia: el alma del guerrero (2004), Prince of Persia: las dos coronas (2005), Prince of Persia: las arenas olvidadas (2010) a punto de aparecer.
Prince of Persia 2008 es el inicio de una serie paralela que tuvo asimismo mucha aceptación.
La serie oficial es algo dificil de completar porque exige mucha habilidad y no te deja guardar los progresos cuando el jugador quiere por lo que pasar de pantalla a veces es muy complicado. Sin embargo el éxito es importante y todo un referente, un clásico indiscutible del mundo de los videojuegos.
Gemma Arterton

El proyecto cinematográfico parecía inevitable. No es de extrañar que el proyecto cayera en manos de Jerry Bruckheimer, artífice de la saga Piratas del Caribe, con dirección del veterano Mike Newell. Ha sido un buen boom taquillero pese a la crisis, aunque el sector se queja de la poca afluencia del pública a las salas precisamente por esas malas condiciones en que vivimos y también porque muchas salas se han quedado obsoletas.
Jake Gyllenhaal y Gemma Arterton son sus protagonistas. A la chica ya la habíamos visto en Furia de titanes (2010), aunque es justo reconocer que en sus andanzas mil y una noches se luce mucho más.
Jake fue uno de los dos cowboys gays de la oscarizada Brokeback Mountain. Su papel aquí es radicalmente distinto. Aquí es un joven príncipe aunque es adoptado por el sultán debido a sus proezas y por sus habilidades gimnásticas. Ya adulto vive una ventura en la que debe cambiar el curso de la reciente historia de su pueblo. Gemma es la princesa y está mejor que en su anterior aparición en Furia de titanes, porque al menos el guión está mejor desarrollado y su papel es mucho más consistente.
Toda la trama gira alrededor de una daga que permite retroceder en el tiempo y así modificar el curso de la historia, rectificar en errores pasados y enmendarlos. Aunque los efectos especiales son impresionantes no intentan desbancar al guión del centro de la película, sino que están supeditados a las anécdotas del mismo.
Es por eso que estas aventuras cinematográficas de nuestro querido príncipe son más que agradables, aunque cierta prensa la ha recibido con uñas y dientes por prejuicios eternos hacia esa clase de películas que sólo adquieren carta de nobleza cuando sus responsables ya no pertenecen al mundo de los vivos. Como le ha pasado a tantas figuras legendarias del mundo de cine actualmente mitificados pero denigrados en su tiempo.


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sábado, 22 de mayo de 2010

Aniversario de Pacman

30 AÑOS DE COMECOCOS


Un día como hoy, en 1980, el programador Hideyuki Mokajima presentó un videojuego cuyo nombre proviene del japonés, "paku" que significa comer.


Ese año Arcade y Namco lanzaron Pac-Man, un título que hoy sigue vigente y que ha tenido un sinnúmero de versiones y adaptaciones.

Desde que Pac-Man (Comecocos en España) fue presentado fue un éxito. Se convirtió en un fenómeno mundial en la industria de los videojuegos, y acabó con las reglas impuestas por Space Invaders. Acabó con la 'acción shoot-em-up (disparar a todos)' para reemplazarla por un formato único, humorístico y poco violento que gustó a las chicas además de a los chicos. Este también apareció en el cortometraje Pixels, cuyo papel es devorar las estaciones del metro de Nueva York.


El nombre del juego proviene de la onomatopeya japonesa paku, que es el sonido que se produce al abrir y cerrar la boca. El nombre se romanizó como Puck-Man en Japón (en inglés puck se pronunciaría parecido a pac en español), pero Midway lo modificó a Pacman para el mercado estadounidense (y posteriormente otros mercados occidentales), ya que querían evitar que gente malintencionada alterara la palabra Puck para que se leyera como fuck.


Primero se lo conoció como "Puckman" pero en los Estados Unidos cambió de nombre para tomar la denominación que todos conocemos. A este especialista en computación le llevó más de un año y medio crearlo pero sirvió para ser un referente para toda una generación.
Con el correr de los años, el Pac-Man se convirtió en el juego de mayor venta de todos los tiempos.

jueves, 20 de mayo de 2010

El arquero de Sherwood

ROBIN HOOD (2010)

Russell Crowe y Cate Blanchett

Desde que el cine se inventó siempre el arquero de Sherwood ha aparecido en las pantallas bajo rostros distintos. En el mudo Douglas Fairbanks, el célebre saltimbanqui, y en los 30 fue Errol Flynn, hasta ahora los más famosos. En los últimos años Kevin Costner estrenó la versión más sosa que recuerdo aunque ya fue rompiendo el cliché de ese Robin Hood con leotardos que son verdaderamente anacrónicos. Una concesión a la cuota de actores afroamericanos distorsionaba aún más esta versión porque no venía a cuento pero en fin, al menos Morgan Freeman nos amenizó la velada a pesar de su inexactitud histórica.

En la versión que nos ocupa, dirigida por Ridley Scott, nos encontramos una nueva concesión a lo políticamente correcto. Esta vez Lady Marian (aquí Marion) viste la armadura para combatir a los invasores franceses y participa de la batalla final para satisfacer a las feministas del siglo XXI. Nada que objetar aunque sea históricamente falso como resulta inexacto el guión de la película recientemente estrenada.
Ricardo Corazón de León, aunque no está claro que fuera contemporáneo de Robin Hood, fallece al regresar de su cautiverio en un ataque a un castillo francés para saquearlo. Los caballeros feudales de antaño aparecen como truhanes infames asesinos y ladrones. En realidad, muchas fuentes difieren de esas peleas con el rey de Felipe de Francia que apuntan una relación homosexual entre ambos y no lo digo en tono de broma. Recordemos El león en invierno (1968) sobre las disputas familiares de los Plantegenet, Enrique II y Doña Leonor de Aquitania, padres de Ricardo, en donde se insinúa esa inclinación del príncipe que después heredó la corona.
En fin que la película de Ridley Scott desde la perspectiva histórica no hay por donde cogerla.
En la parte negativa además nos encontramos un mal guión, poca definición de los personajes. Mal endémico del cine de la última década. Se cuenta con un generoso presupuesto, abundantes batallas con numerosos extras y efectos digitales impresionantes. Pero todo se diluye por una fotografía oscura y por la superficialidad del desarrollo.
La parte positiva son los actores que lucen todo su pedigrí. Aparte de los ya mencionados nos encontramos a William Hurt y al gran Max Von Sydow. La narración no aburre pero carece del ritmo trepidante de la versión alegre, colorista y luminosa de Errol Flynn que continúa imbatida pese a contar con menos recursos.

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