sábado, 20 de febrero de 2010

Se puede rejugar en Windows XP

EL TOMB RAIDER ORIGINAL


Soy hombre de pocos vicios, detesto el tabaco y soy muy moderado con las bebidas alcohólicas. Tengo muy pocos vicios pero uno de ellos en Tomb Raider y las curvas de Lara Croft, siempre tan rotundas. A finales de 1997 lo descubrí, era la segunda entrega que apareció para Mac. Luego en 1998 pude adquirir la primera aventura que en la plataforma de la manzana apareció después.
Pasado el tiempo y el cambio de plataforma, aquellos juegos se volvieron obsoletos y ya no pude disfrutar de ellos. En mi PC no se podía jugar aquellas aventuras que tanto me fascinaron hasta ahora porque se ha puesto en la red un parche que me lo permite.
A pesar de la rotunda evolución de los videojuegos, el más primitivo me sigue interesando más. ¿Nostalgia? No creo, soy poco nostálgico. Tal vez porque tenía el misterio que me atrapó. Eso sí es impagable. Aquellos decorados cuadriculados, aquella figura que siempre veíamos de espaldas con sus shorts ajustados corriendo sin cesar, aquel arsenal de armas que actualmente se ven sencillas pero que en aquel tiempo nos asombraron.
Aquella Lara de protuberantes delanteras y prietas nalgas que conformaban un nuevo tipo de mujer con el que muchos hemos soñado. Ya no era la candorosa doncellita azucarada como el almíbar que ya ha pasado a la historia de la cursilería, era una mujer distinta, nueva, audaz y emprendedora que jamás se rendía, que sabía vencer toda clase de dificultades, inaccesible al desaliento.
Era alguien que nos daba fe en un mundo, en unas circunstancias adversas en la que nos era imprescindible la confianza para afrontar los retos de la vida cotidiana. Lara es nuestro moderno ángel de la guarda, que nos transmite fuerza de voluntad y energía tenaz para vencer todas las circunstancias adversas.
Un juego que triunfó, no por azar caprichoso y gratuito, sino porque fue oportuno y porque lo necesitábamos. A pesar de la radical evolución de los gráficos aún nos seduce, y lo hemos recuperado por fin gracias a un parche que nos ha devuelto la primera aventura de nuestra querida Lara Croft.
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La ciudad inglesa de Derby pondrá el nombre de Lara Croft a una de sus calles. Tras una votación popular (a favor de Lara Croft votó el 89% de un censo de 27.000 personas), el personaje del popular videojuego Tomb Raider venció a otras candidaturas. La alcaldía, tras conocer la voluntad popular, ha manifestado que no puede ignorarla. Pero hay otro argumento que explica la pasión de los vecinos de esta población inglesa por Lara Croft: nació allí. Core Design, la empresa que creó el personaje en 1996, estaba afincada en Derby. Lara Croft, que en el cine ha sido encarnada por Angelina Jolie, supuso una novedad en el mundo de los videojuegos al dar a una antropóloga, atractiva, inteligente, una gran aptitud para doblegar a sus violentos enemigos.

La industria del cine planea una nueva versión para la pantalla grande del juego, pero está buscando la actriz protagonista. Ni Megan Fox ni Kristen Stewart han aceptado el papel.


sábado, 6 de febrero de 2010

Cuentos del Conde Estruc 1


LAS HIJAS DE ESTRUC
- ¿Brujas? ¿Vampiros? ¿Aún hay gente que crea en estas historias? –el coronel de las SS Anton Von Kitchner no daba crédito a lo que escuchaba de su superior, el general Molina del ejército español.
- Pues sí, herr Kitchner. España es un país muy atrasado, con un alto numero de analfabetos. Esta República atea está llenando a las gentes de ideas extrañas pero no hace nada para sacarles del analfabetismo.
El general Molina estaba sentado plácidamente en su despacho del cuartel General de Granada. Ante sí tenía a un oficial alemán enviado por Adolph Hitler para dirigir los bombardeos de la Legión Cóndor contra poblaciones españolas afectas a la Segunda República.
Von Kitchner hablaba un español apurado, pero entendía muy poco del carácter del país en el cual combatía por orden de su Fürher. Afiliado al Partido nazi desde sus inicios, el coronel era un nacionalsocialista hasta la médula dispuesto a todo para seguir a su compañero y líder desde los tiempos difíciles en que sus ideas estaban perseguidas.
- Yo creo que esta República esta dominada por judíos, quienes para subvertir el orden mundial inculcan ideas nefastas a los ciudadanos. Debemos cortarlas de raíz para evitar que como una mancha de petróleo se expanda por toda Europa para corromperla con el anarquismo, el comunismo y el liberalismo que tanto daño están haciendo a la humanidad.
- Dice usted bien, coronel. Tengo para usted una misión especial en la zona fronteriza con Francia. Un pequeño lugar llamado Llers en donde se ha instalado una comunidad de anarquistas… -el general Molina saca de un portafolio una serie de fotografías de un castillo medieval situado a la vera de un río.
Von Kitchner observa las fotos con verdadera atención: ¡Qué lugar más lúgubre! Es el castillo del conde Estruc –aclaró apresuradamente el general español- Existe una interesante leyenda acerca de este castillo. Data del siglo XII. Se cree que estaba habitado por un vampiro llamado Don Guifred Estruc, un conde feudal al servicio del rey de Aragón Alfonso II “El Casto”. Sus restos reposan en los sótanos del castillo junto a los de su hija Doña Núria, vampira como él. Dicen las antiguas creencias que el conde Estruc engendró a las brujas de Llers, unas doncellas que se transforman en viento y surcan a gran velocidad los aires. Se cree que ellas son las autoras de La Tramontana, unos fuertes vientos que azotan la zona desde aquella época.
- Eso es fascinante, mi general –exclamó el coronel nazi.
- Actualmente este castillo ha sido confiscado por la CNT-FAI, los anarquistas lo utilizan como almacén de armamento para suministrar a las tropas del frente del Ebro. Su misión, coronel, es encontrar el castillo y destruirlo.
- ¡Uf, qué película! –Angel, un cuarentón de espeso mostacho, salía alborozado de un cine de la CNT en Figueras en donde acababan de proyectar “La hija de Drácula”, una película de vampiros de la Universal de gran éxito popular en la zona republicana durante la Guerra Civil española.
Iba con él un espigado barcelonés, llamado Ramón:
- Es mejor esto que todos los bodrios que meten en los cines comunistas.
- ¿A quién le interesa el cine social? “El acorazado Potemkin”, “Octubre” y “La madre” son rollos patateros. Que la gente se muera de hambre o en el campo de batalla a mí me la trae bien floja. A mí sólo me interesa aquel plano en que Bela Lugosi mira así y aquel en que Boris Karloff mira asá. –Angel imita torpemente las miradas de sus ídolos de la Universal.
- Pues yo no tengo nada contra los nazis y los fascistas. A mí no me han hecho nada… -sentenció Ramón.
La noche caía sobre el cielo ampurdanés. Aunque ya era primavera, el frío era penetrante y molesto. Los dos personajes caminaron a pasos apresurados por el camino hasta Llers para girar hacia las montañas y dirigirse hacia la cueva del Hombre Lobo, un confortable refugio en donde habitaban dos compañeros más: Emilio, un navarro enjuto y siniestro que siempre lanzaba tacos, y Hermes Omaña, jefe de una banda de bandoleros de trabuco y alpargata.
Omaña era bajo, calvo y de mirada desorbitada. Nacido en Madrid, era más conocido como el Padrino de Argüelles hasta que decidió viajar en busca de fortuna al Ampurdán, siempre auxiliado por sus secuaces que con él habitaban aquella cueva de ladrones.
- ¡A río revuelto, ganancia de pescadores! –se jactaba Omaña en compañía de sus secuaces, cuando se repartían las viandas de la cena de aquella gélida noche- Entre el frente de Aragón, la carnicería de estos milicianos de la FAI que ven fascistas hasta en la sopa y la inutilidad de la policía de la Generalitat aquí nos ponemos las botas. Está claro que Franco ganará la guerra, entonces tendremos mucho dinero y podremos vivir como reyes.
“Estas épocas de confusión son ideales para los negocios rápidos. Los propietarios catalanes han tenido que huir precipitadamente para evitar ser asesinados por los milicianos. Ni los Guardias de Asalto, ni los mossos d’esquadra mueven un dedo para ayudarles… Aún al contrario, se desentienden de sus problemas. España va al caos, y es lógico que quienes tienen dinero busquen que Franco les saque las castañas del fuego. Mientras tanto nosotros nos enriquecemos con todos los objetos de valor que quedan en sus casas abandonadas.
- Mucha gente se muere de hambre en España –sentenció Ramón, Angel respondió con su total indiferencia.
- Eso a mí no me interesa, no es mi problema. ¿Cuándo vamos a ver dinero, jefe?
- Dentro de poco. Mi marchante ha vendido la mercancía robada a precio de oro. Ahora hay mucha necesidad. Dentro de una semana tendremos el dinero en nuestras cuentas corrientes de Suiza, allí la República no nos lo podrá confiscar. Gracias a Dios, en este país no hay anarquistas ni pistoleros de la CNT.
“- ¿Y cuando nos largamos de aquí? –preguntó Ramón con verdadera ansiedad.
- Cuando ultimemos nuestro postrero trabajo… Asaltaremos el castillo del conde Estruc. Dicen las leyendas que esconde un tesoro en sus entrañas y nos la vamos a pulir nosotros. Esos zarrapastras de la FAI jamás conseguirán dar con él.
- ¿Y cómo vamos a penetrar en un castillo que está lleno de milicianos? Si nos cogen nos fusilan… -esta vez era Emilio, el navarro, quien preguntaba.
- Pues muy fácil, mañana iré al castillo para estudiar la situación y a la tarde os comunicaré mi plan. Sin embargo, para el mediodía, tengo una gran sorpresa para vosotros. Os he encargado una mariscada con vino ampurdanés. Un restaurante de la costa me debe muchos favores y mañana os traerá el marisco cocido. Como veis yo siempre soy generoso con quien me sirve con tanta… fidelidad.
No más aparecer por el horizonte los primeros rayos del sol, el coronel Von Kitchner reunió a sus subordinados españoles para informarles de su nueva misión. Allí estaba su lugarteniente Castro Villas, su copiloto Edmundo Rock y los artilleros Alejandro Gorrina, Angel Salas y Javier Catafall. Todos ellos de extremada fidelidad a las ideas del nacionalsocialismo.
- Existe en una villa fronteriza un castillo en donde unos anarquistas dan rienda suelta a sus bajas pasiones. Fornican en grupo, corrompen nuestra alma sacrosanta. Nuestro deber es poner fin a tanta abominación, el castillo debe saltar por los aires y sus habitantes perecer bajo sus ruinas.
Todos sus subordinados al unísono comenzaron a gritar entusiasmados:.
- ¡Viva Franco! ¡Arriba España!
- ¡Heil Hitler! –les respondió el coronel nazi brazo en alto.
- ¡Salud, camarada! –con el puño cerrado, Hermes Omaña saludaba así a los milicianos que hacían guardia en el castillo del conde Estruc.
- ¿No tendrás un pitillo por casualidad? –le preguntó un miliciano canijo que llevaba como uniforme un mono de trabajo.
- Los que quieras, camarada.
Omaña sacó de su bolsillo una cajetilla que repartió sonriente entre los milicianos que estaban en la puerta.
Momentos después, se dirigió a una especie de oficial que se dedicaba a tocar el trasero de una miliciana mientras le susurraba toda clase de cochinadas en el oído.
- ¡Salud, camarada! –volvió a saludar puño en alto Omaña.
- ¡Salud! –le respondió el miliciano- ¿qué se te ofrece, camarada?
- Venia a informaros que en la cueva del Hombre Lobo viven tres individuos con una pinta de fascistas que no pueden con ella…
- ¿Sólo tenían pinta? –preguntó el miliciano sin mostrar ningún interés.
- Tienen una radio con la que contactan los servicios de información del general Franco. Está claro que informan a los fascistas de vuestros movimientos…
Ya más convencido, el miliciano reunió a sus camaradas y todos ellos se dirigieron a la Cueva del Hombre Lobo en busca de los presuntos fascistas a los que había denunciado el madrileño.
Ignorantes de la denuncia, los tres secuaces degustaban con todo placer un buen plato de marisco que a primera hora les había llegado desde un restaurante de la costa.
- Ese sí que es un buen jefe, este marisco está riquísimo –decía Ramón mientras se papeaba un buen centollo.
- Tengo muchas ganas de volver a mi tierra, tener mi casa y mi dinerito en el banco –Angel se sentía muy satisfecho de su suerte cuando los milicianos irrumpieron en la cueva.
- ¡Quieto todo el mundo!
Los cacos se quedaron atónitos cuando una docena de fusiles soviéticos les apuntaban de forma amenazadora.
- El denunciante tenía razón. Estos individuos son unos fascistas, mientras el pueblo pasa hambre ellos se comen una buena mariscada. ¿De dónde habéis sacado el dinero para pagarla? ¡Responded, fascistas!
-Emilio enojado comenzó a insultarles con frases gruesas, hasta que un disparo en el estómago le calló para siempre.
- Pero ¿qué hacéis? Nosotros somos camaradas, nunca nos metemos en líos –gemía Ramón, asustado.
Otro disparo le dio el sueño eterno, Angel al ver morir a sus compañeros de correrías se derrumbó.
- Pero ¿qué hacéis? Si me disparáis, me moriré –gritaba entre sollozos.
- Lo siento mucho, pero esto es tu problema –le respondió una miliciana marimacho disparándole a bocajarro y asesinándole en el acto.
- ¿Habéis visto camaradas como vivían estos asquerosos fascistas? ¡Comían marisco, un manjar de burgueses capitalistas! Cogedlo todo y vayamos a repartirlo entre los camaradas del castillo. Al menos una vez en la vida comeremos como burgueses, cuando la Revolución triunfe todos los trabajadores y todas las trabajadoras podrán papear como esos sinvergüenzas…
- ¡Adiós, tontos útiles! –se dijo para sus adentros Hermes Omaña cuando escuchó los disparos desde el castillo. Entonces pensó para sus adentros. El plan había resultado como esperaba, se había ganado un buen dinero y no tenía que repartirlo con nadie. Sus compañeros ya habían sido asesinados y por lo tanto no contaban para nada.
Omaña había invertido una buena cantidad en el marisco, es muy salado y quien lo coma tendrá mucha sed. El vino ampurdanés que había adquirido era muy fuerte y no tardaría en hacer efecto.
El astuto caco había acertado en todos sus cálculos porque los milicianos habían confiscado la mariscada y las botellas de vino y no tardaron en dar buena cuenta de todo él, invitando al resto de la camarilla que estaba ocupando el castillo.
- Hoy vamos a papear como burgueses –gritaba eufórica la miliciana que había acabado con la vida de Angel.
El vino corrió a raudales de forma vertiginosa, el negro líquido pasó rápidamente de las botellas a los estómagos de los milicianos que enseguida, presos de los delirios de Baco, comenzaron a dar rienda suelta a sus instintos más primarios.
Un fuerte vendaval comenzó a silbar frenéticamente por los aires, aquel era un sonido agudo y penetrante que se te clavaba en cerebro..
- ¡Son las brujas! –gritó un miliciano. El ganzúa comenzó a reírse de aquellas historias. ¿Brujas? ¿quién cree ahora en brujas?
Aquel era el momento que Omaña anhelaba con total ansiedad. Por fin se le abrían las puertas de la fortuna más absoluta. Aquel castillo estaba repleto de obras de arte medievales que aquellos ignorantes zoquetes no sabían valorar.
Todas eran para él. Aquella pandilla de borrachos estaba fuera de sí, habían perdido el control de su razonamiento. El astuto caco enseguida encontró los sótanos del castillo en donde al fin pudo descubrir los tesoros que ocultaban sus entrañas.
A un palmo de la mano tenía una fortuna incalculable que le iba a dar un futuro próspero. ¿Cómo iba a compartirlo con aquellos estúpidos que le habían seguido y que habían confiado en su palabra?
¡Pobres ilusos! Yacían los tres muertos en la Cueva del Hombre Lobo. Aquellos pensamientos le daban risa, ¡pero qué tontos fueron!
El silbido de los aires arreciaba cada vez más. Es el viento, se dijo Omaña. Pero ¡ca¡, el silbido era esta vez distinto. ¡No podía ser! ¡Eran bombas que caían del cielo!
Desesperado, el ratero lanzó un alarido de desesperación:
- ¡Noooooo!
Fueron sus últimas palabras. Todo comenzó a desmoronarse a su alrededor, las paredes estallaban en mil pedazos y los escombros le sepultaron en un instante. Sus restos permanecieron para toda la Eternidad en aquellos tesoros que eran todo su anhelo.
En el exterior, milicianos y milicianas, todos ellos presos de los delirios de Baco, apenas pudieron reaccionar saltando todos por los aires en sólo unos minutos.
Finalmente del castillo del conde Estruc sólo quedaron ruinas.
- ¿Y dónde están las brujas? –preguntaba entre carcajadas el coronel Von Kitchner mientras lanzaba sus fatídicas bombas sobre el ya ruinoso castillo.
- Aquí abajo ya no hay más que cadáveres… -proseguía el feliz nazi- Esa gente ha paga-do cara su estupidez, menudo servicio hemos realizado a Europa eliminando a todos esos bárbaros criminales…
Algo llamó la atención de su lugarteniente. Castro Villas se quedó estupefacto al mirar por la ventana del bombardero. ¡Unas jóvenes doncellas volaban por los aires a una velocidad pareja al avión!
- ¡!!!!Bruuuuujas!!!!! –gritó aterrorizado.
- ¡No digas tonterías, estúpido! Las hijas de Estruc no son más que una leyenda… -le cortó entre burlas el coronel Von Kitchner.
- Las brujas están aquí fuera… Las estoy viendo con mis propios ojos…. Son hermosas pero diabólicas…
- Y tú estás borracho por ver semejantes alucinaciones, Villas.
- Y tú eres un ignorante, engreído teutón.
Todos se quedaron asombrados al escuchar a una voz grave pronunciar estas palabras. Von Kitchner volvió la vista atrás y se encontró con la mirada de fuego del conde Estruc y de su hija Doña Núria.
- ¿De dónde habéis salido vosotros? ¿Por qué vestís como en la Edad Media?
- Sucio teutón, has destruido el castillo donde reposaban mis restos y el de mi hija. He venido a vengarme por semejante osadía…
El coronel nazi sacó su pistola y apuntando al conde Estruc le gritó:
- Pues traga plomo, fantoche…
Sonaron dos detonaciones que atravesaron el cuerpo del conde Estruc sin hacerle el menor daño.
- ¡Estúpido! Así no se matan a los vampiros…
Las dos figuras medievales se esfumaron en la nada. Toda la tropa se quedó petrificada.
- ¡Los fantasmas no pueden hacernos daño! –gritó Von Kitchner.
Pero se equivocaba. Las hijas de Estruc, aquellas brujas dueñas de los vientos agarraron con fuerza las hélices del avión impidiendo que giraran….
- ¡!! Noooooo!!!!! Nos vamos a estrellar –gritó Castro Villas, desesperado.
Las brujas asieron con más fuerza aún las hélices y las arrancaron de cuajo.
- Las brujas ¡tienen una fuerza inhumana!
Von Kitchner se levantó de un salto:
- Veremos quien ríe más… -se abalanzó sobre una mochila conteniendo su paracaídas, descubrió con horror que había sido destrozado.
- ¡Nos vamos a estrellar! –gritó desesperado.
Fue cuestión de instantes. El avión cayó en picado precipitándose con furia contra las ruinas del castillo, todos su ocupantes perecieron en el acto. Aquella orgía de vino y de alegría se había convertido en una macabra exaltación del horror y de la muerte.
Salvador Sáinz
Reus, 26 de octubre de 2000

martes, 2 de febrero de 2010

Nueva película

LA CASA MUDA


Laura (Florencia Colucci) y su padre Wilson (Gustavo Alonso) se internan en una lejana casona de campo para reacondicionarla, ya que su dueño Néstor (Abel Tripaldi), muy pronto la pondrá a la venta. Ellos pasarán la noche allí, para comenzar los trabajos al día siguiente.

Todo transcurre con normalidad hasta que Laura escucha un sonido que proviene de afuera y se intensifica en el piso superior de la casona. Wilson sube a inspeccionar mientras ella se queda sola abajo a la espera de su padre….

Basada en una historia real ocurrida en un pequeño poblado del Uruguay, “La casa muda” centra su relato en los últimos setenta y cuatro minutos, segundo por segundo, en los cuales Laura intentará salir con vida de una casa que encierra un oscuro secreto. Dirigida por Gustavo Hernández, fotografiada por Pedro Luque (director de fotografía del mega éxito mundial “Ataque de pánico” de Federico Álvarez) y producida por Gustavo Rojo, con un increíble costo total de U$S 6.000, “La casa muda” se interna en el terror psicológico tan poco explorado en la región, contando una escalofriante historia en primer plano y con características que la hacen única en el mercado audiovisual mundial, ya que fue filmada en su totalidad con una SLR digital, más concretamente con la cámara Canon EOS 5D Mark II, lo que hace que “La casa muda” se convierta en el primer film latinoamericano, y el segundo film en el mundo en grabarse con una cámara de fotos. A su vez, la historia está narrada en un único plano secuencia de 74 minutos, sin cortes. Lo que la convierte en la primera película de terror en el mundo en ser realizada con este particular lenguaje narrativo.

“Plano secuencia” en términos cinematográficos se denomina a la secuencia filmada en continuidad, sin corte entre planos, en la que la cámara se desplaza de acuerdo a una meticulosa planificación, generando en el espectador la sensación real de compartir las vivencias junto al protagonista.

MIEDO REAL EN TIEMPO REAL, esa es la propuesta de “La casa muda”, película que no pasara desapercibida para todo aquel que se atreva a vivir esta diferente y perturbadora experiencia cinematográfica.

Por más información visite: www.lacasamuda.com o el grupo en Facebook.

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