jueves, 21 de enero de 2010

60 años de Ripley

SIGOURNEY WEAVER


Avatar nos ha traído de nuevo el bello rostro de Sigourney Weaver, una esplendorosa dama de 60 años que todavía tiene encanto para seducir.
Nos encontramos con una de los iconos sexuales más interesantes del cine moderno. En Alien-el octavo pasajero (1979) de Ridley Scott, nos dejó hechizados al asumir por vez primera a una heroína que no se resignaba a ser salvada por el héroe de turno y que plantaba cara al terrible monstruo. Fue todo una revelación.
Aliens - el regreso (1986) fue una secuela algo tardía dirigida por James Cameron, actual director de Avatar. Era una empresa arriesgada porque el original había dejado el listón muy alto y las comparaciones siempre iban a ser odiosas, sim embargo Cameron salió triunfante de la empresa.
Alien 3 (1992) y Alien resurrección (1997) son dos títulos menos atractivos pero que funcionaron bien en taquilla aunque para sus seguidores no nos impresionaron demasiado.

Pero la carrera de Sigourney, la altísima estrella, un detalle que tiempo atrás hubiera truncado cualquier carrera femenina, no se detuvo ahí. Armas de mujer, Gorilas en la niebla, Los cazafantasmas nos dio pruebas de su gran versatilidad y registro.
Pero si algún mérito tuvo es que cambió el ideal femenino dando una nueva imagen que es muy discutida. La mujer guerrera sin parecer marimacho. Es decir la mujer que asume el papel masculino aunque para muchos es el aspecto más negativo de la masculinidad: la agresividad, la violencia.
Pero su personaje en realidad actúa siempre de forma defensiva. La imagen de la mujer que empuña un arma en vez de aparecer con vestidos trasparentes y bikinis insinuantes que es lo considerado sexy, esa fue la apariencia que adoptó y que dio la vuelta al mundo. En la actualidad es típico que en las películas de acción aparezcan mujeres luchando y matando pero en aquel tiempo era un aspecto novedoso en las pantallas.

En la parte final de Alien - el octavo pasajero, Ripley se quitaba el uniforme para entrar en la cápsula de hibernación mostrándonos su ropa interior, todo un icono sexy de los setenta. Esta fue la película que la lanzó, Avatar la que le recuperó. Sigourney forma parte de nuestra vida para siempre.

miércoles, 20 de enero de 2010

Nueva vuelta de tuerca

SHERLOCK HOLMES

El nuevo Sherlock Holmes con el gran Robert Downey jr (excelente Charlot en Chaplin) no ha defraudado pese a ciertas licencias con las novelas de sir Arthur Conan Doyle. Jude Law es también un doctor Watson atípico y Rachel McAdams es Irene Adler, la ratera que vuelve loco al gran detective.
No sé porqué ese cambio de visión del personaje que esta vez vive de alquiler, es sucio y descuidado. Pero tenemos en la parte positiva las magníficas imágenes del Londres victoriano, excelente ambientación de época narrada con buen pulso por Guy Ritchie. Al parecer se ha querido "modernizar" al famoso detective pero esas modificaciones son más bien discutibles.
Lo mejor es la trama de esa conspiración imperialista de una secta masónica que parece haber salido de las pesadillas del régimen anterior que tuvimos en España. Seres perversos y asesinos que desean convertir al Reino Unido en el nuevo Imperio Británico reconquistando los Estados Unidos.
En fin, las paranoias de siempre. La maniobra ha sido exitosa porque la taquilla ha respondido. Echamos de menos al Sherlock Holmes de siempre, pero nos quedamos fascinados por las imágenes que nos muestra esa Inglaterra miserable y contradictoria. Esos lords estirados de rebuscada retórica y esos bajos fondos de plebe agresiva y violenta.
Naturalmente muchos efectos especiales adornan la trama, pero el argumento no queda a un segundo nivel como ha sido habitual en los últimos años. Podemos quedarnos satisfechos de esta nueva versión aunque prefiramos al Holmes clásico.

martes, 19 de enero de 2010

Packs recomendados

TRILOGÍA DEL FUTURO

Christopher Lloyd, Robert Zemeckis, Michael J. Fox

La trilogía del futuro anda de nuevo por las tiendas de DVD. El tiempo le ha convertido en un clásico de la ciencia ficción a pesar de carecer de espectaculares efectos especiales porque fueron planteadas como películas sencillas, la primera Regreso al futuro (1985), tuvo un éxito que no se esperaban. Terminaba con un gag creyendo que no iba a rodarse continuaciones pero se equivocaron. Un triunfo que sorprendió a la misma empresa y tuvieron que rodar dos más y no sabían cómo continuar pero en fin.
La parte primera presenta algunas novedades como el viaje al pasado cercano, a la época en que los padres del protagonista Martin McFly (Michael J. Fox) son adolescentes y se encuentra ante una situación incómoda, pues su madre se enamora de él y si eso se produce y no se casa con el que va a ser su padre no nacerá y su presente desaparecerá.
Todo una incógnita ingeniosa.
La trama está muy bien resuelta gracias al guión de Bob Gale y la dinámica dirección de Robert Zemeckis, futuro triunfador con Forrest Gump.

La segunda parte es un viaje al futuro en donde Michael Fox se desdobla: su hijo, su hija y su otro yo ya en la madurez.
Aquí se encuentran algunas incoherencias de guión, el villano descubre el pastel y les roba la máquina del tiempo viajando al pasado con un almanaque que contiene los resultados deportivos de medio siglo. Si consigue su propósito es lógico que aquel futuro se desvanece al ser modificado y el villano regresa como si nada hubiera pasado.
Así no sólo nos encontramos con el futuro sino con un presente alterado, además de un nuevo viaje al año 1955 con la paradoja de que aparece el otro yo en el pasado viaje temporal, reviviendo escenas de la anterior película.
En otras palabras es un rizar el rizo que a muchos desconcertó y que a otros entusiasmó.

Mary Steenburger

En la tercera y última entraga nos encontramos con un viaje al antiguo Oeste americano que en aquellos años prácticamente había desaparecido de las pantallas. Doc (Christopher Lloyd, el gran triunfador de la trilogía) se enamora de Clara. Mary Steenburger ya había protagonizado Los pasajeros del tiempo basado en H. G. Wells, una película que sería interesante revisar de nuevo.
Nos encontramos con grandes dosis de humor, Martin se hace pasar por Clint Eastwood con un claro homenaje al spaguetti western que reproduce la secuencia de Por un puñado de dólares en que el hombre sin nombre se enfrenta a un duelo con una armadura que retiene las balas.
La fórmula obtuvo un éxito menor y no se continuó la serie, aparte de que Michael J. Fox no estaba bien de salud y le resultaba difícil continuar.
La trilogía se edita y se reedita en DVD y comprobamos que no ha perdido su frescura. El pack vale la pena ya que es una de esas películas que se ven y se vuelven a ver una y otra vez haciéndonos pasar muy buenos ratos.

miércoles, 13 de enero de 2010

La película de moda

AVATAR


No suelen atraerme las modas. Pero ya se sabe que soy cinéfilo empedernido y me gustan los relatos fantásticos. Avatar de James Cameron me ha interesado por sí y no por marketing que a mí me interesa bien poco.
Esos mundos fantásticos, esa jungla espesa con ese pueblo de seres alargados y azulados despertaron mi curiosidad y he dejado pasar la oleada de frío para darme una vuelta por la sala más cercana. En el reparto me encuentro a Sigourney Weaver la protagonista de Aliens, el regreso del mismo Cameron. Como este film era una segunda parte hacía suponer que Cameron era o es un cineasta menor pero no fue así porque incluso supera al original de Ridley Scott.
Avatar tiene, eso sí, un punto débil. No es un secreto porque ya lo han machacado mucho: el guión. Mejor dicho el argumento que es demasiado predecible. Unos dicen que es un plagio de Pocahontas y otros de una novela de Poul Anderson, en realidad yo me encuentro un desarrollo tópico y predecible. El cine que nos viene de Hollywood rara vez nos sorprende. Los elementos son siempre barajados de la misma forma aunque el envoltorio sea distinto. Tanto da que sea una película de ciencia ficción o un peplum: un chico joven es enviado a una misión secreta que es espiar a una población indígena para saber como es y después darles matarile. Pero el chico conoce chica de la que se enamora y desea integrarse en la tribu.
Luego chico pierde chica y finalmente la recupera tras hacerse acreedor a la confianza de los indígenas. En otras palabras, lo de siempre.


El contenido, tal como podemos ver es demasiado tópico, demasiado visto. Además, como está de moda lo políticamente correcto, los militares son los malos y los indígenas los buenos. Se va de ecologista y de progre aunque sea muy superficialmente. Se critica al imperialismo aunque la productora de la película es en realidad una multinacional que pisotea las cinematografías nacionales alrededor del mundo imponiendo sus productos a veces de forma poco limpia.
Eso no quiere decir que Avatar sea mala, no lo es. Al contrario es una buena película que con el tiempo se convertirá en un clásico. Es decir en película de culto que se editará, reeditará en DVD, Blue Ray y los formatos que estén por inventar, que se pasará en las cadenas de televisión y creará secuelas hasta agotar la fórmula.


La realización de Cameron es brillante, sabe hacer simpáticos a los protagonistas. El público toma partido por ellos y además son modositos, son formales y castos. Los villanos son malísimos, claro. No nos dicen que son seres negativos porque son unos imperialistas que van por los mundos destruyendo culturas, masacrando pueblos, para enriquecerse a costa de la desgracia ajena. Su maldad parece metafísica. Son malos para que el público los odie y se alegre de su derrota.

Lo que me ha parecido fascinante de Avatar es la imagen. Esos efectos digitales que crean mundos virtuales. Esa selva de espesa vegetación y escarpados abismos con cataratas gigantescas, esa fauna bulliciosa con animales extraños y esa tribu de indígenas que son la nueva esencia de las teorías de Rousseau. Es decir, el buen salvaje, la gente todavía no manipulada por la sociedad en que vivimos y que es inocente, noble y generosa. En contraposición la sociedad tecnificada cruel e inhumana. La maldad pura con un villano que como todos los villanos van por esos mundos haciendo toda clase de aspavientos como si tuvieran diarrea facial.
Pero son todas esas imágenes con los protagonistas volando montados en fantásticos animales, esas bellas vistas de selvas esmeralda y árboles milenarios con toda su sabiduría el verdadero pilar de la historia. En otras palabras, la fascinación de Avatar reside en el continente no en el contenido como en las películas de Fred Astaire cuyos argumentos son totalmente inicuos pero que al iniciarse las secuencias musicales parecía que estábamos ante otra obra repleta de magia y glamour. El espectáculo por el espectáculo, lo demás poco importa.
Pasado un tiempo los críticos dejarán de bramar por las maravillas de las nuevas tecnologías. Siempre ha sido así, lo novedoso les provoca repelús. Pero los años convierten las novedades en anticuadas si son malas y en clásicos si son buenas. El tiempo es un juez inapelable, justo y severo. Avatar tiene todos los números para ser considerado un clásico venerado y entonces a nadie importará que los efectos hayan sido creados con ordenador como al parecer ahora escandaliza y molesta.
Y es que la crítica de cine también es clónica, como el mal cine, y al carecer de argumentación recurren a toda clase de tópicos para justificar sus filias y sus fobias.

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